No todo lo que reluce es Fashion Film

La extrema viralidad de un magistral beauty film de Shiseido es una gran excusa para aclarar lo que sí y lo que no es fashion film. Post ilustrado con imágenes del making of de Shiseido High School Girls?, que hemos encontrado en la revista digital Adweek. Perdonad la calidad de las capturas de pantalla, pero el fotógrafo se ha ido a hacer un fashion film.

Captura de pantalla (204)

“Cualquiera puede ser lindo” es, según Adweek, el eslogan de la sutil película publicitaria de la marca de cosméticos japonesa. Mírala aquí. Cualquiera puede ser lindo, pero no cualquiera puede hacer un fashion film. Nótese que sin llevar todavía ni cien palabras, ya se ha repetido cinco veces film. Esa es la nuez de la cuestión o, si quieres, el cepillo del rimmel. Y es que para que algo sea considerado película de moda o belleza es imprescindible la parte narrativa, tan importante como la parte producto de belleza o moda. A este respecto, véase el pedazo de pieza de Roman Polanski para Prada.

Este fashion film, el de Polanski para Prada (por seguir en la línea de que nada es lo que parece y cuyo eslogan es “Prada viste a cualquiera”) y otros ejemplos bastante virales que todos tendréis en mente, son auténticos fashion films. Nos jugamos la House de Mad.Mov a que el realizador no es el mismo que ha hecho las fotos de la campaña. Tampoco será fotógrafo quien haya hecho el making of, que es buenísmo y útil, ya que los productos de maquillaje que se usan en cada plano están sobreimpresos en la imagen.

Captura de pantalla (201)

Hasta aquí lo que sí. Para lo que no, vosotros pondréis los ejemplos, que hay bastantes, y en nuestro país, a cascoporro. Un fotógrafo le dice al cliente que por muy poco más (¡Ah!, que encima es por mucho más), le hace, no un making of, sino todo un fashion film, para aprovechar el montaje de la producción de las fotos y tal, para aprovechar que los modelos están tan guapísimos. No se trata de dudar de la calidad y de los años de experiencia del fotógrafo en cuestión, pero la imagen en movimiento, amigos, tiene otra narrativa, por eso, la mayor parte de las veces, estos fashion films de pacotilla no son más que un catálogo de gestos absurdos de alguien muy, pero que muy bello-a (y muy arreglado-a).

¿Que se podría decir que la “mainstreamización” de todo ha asesinado al imprescindible afán de transgredir tan valorado en otros tiempos por las marcas del lujo? A lo mejor se podría decir, pero es mucho más sencillo: a estas películas, en la mayoría de los casos les sobra la palabra film y no pasan de ser un lujoso behind the scene de una sesión fotográfica. Con las actuales cámaras DSLR,  cualquiera puede sentir la tentación de creerse director.