Lectura y publicidad: Lo mejor está por leer

 

La Redacción lanza campaña social para recuperar el hábito de la lectura desde el hastag #lomejorxleer, lo que nos había animado a explicar en qué consiste la lectura dentro de una productora, la lectura de guiones o de cualquier otro escrito que exalte nuestra manía de poner en imágenes. Lo íbamos a hacer. Podríamos haberlo hecho. Pero… Una vez más, la publicidad se cruzó por enmendio, en forma de Bertold Bretch habándonos desde nuestra tierna juventud: “Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero hay los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”. Y de un fogonazo, la voz del anuncio nos ha traído al presente el recuerdo de una emoción, como si fuera un botón evocador de adolescencias.

No ilustramos el post con imágenes del anuncio, porque no están a la altura del texto de partida, lo sentimos. Puede que en este caso los creativos se hayan pasado de frenada al mezclar en un mismo bol el pensamiento de un marxista con la imagen de ¡un banco! (bueno, de su obra social). Los análisis y mediciones se lo dirán. Lo que sí nos queda claro es que nuestro lado más emocional está en el mismo lugar del cerebro donde se deciden las compras. En nuestro caso, la locución ha tocado un resorte no deseado, ha sobreactivado la emoción y nos ha traído, nítida, una juventud intensa, tormentosa y lejana, en la que las lecturas de Brecht, de Gabriel, de Virginia, de Carson, de Marguerite, de Louis Ferdinand, de Miguel… eran como revelaciones. Nos ha traído al hoy ese momento mágico en que no sabemos si hemos entrado en una lectura o la lectura ha entrado en nosotros, porque nos ha hecho olvidarnos de todo, lo primero de nosotros mismos, y en algún pasaje nos damos cuenta de que estamos disfrutando tanto que nuestra vida lectora será a partir de entonces una búsqueda constante de ese estado.

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Con los años, aunque apasionante, la lectura se convierte en otra cosa, en lectura de guiones, sí, en el hábito que nos saltamos más de la cuenta para atender a las obligaciones, en el gusanillo que intentamos inculcar a nuestros hijos… Pero, en el fondo, los lectores lo seguimos siendo porque estamos convencidos de que, si perseveramos, volveremos a encontrar aquel destello tan intenso, una vez más, el mundo que se nos revela.