FONTCUBERTA NO ES UN MARCIANO, ES EL ASTRONAUTA

“Toda fotografía es una ficción que se presenta como verdadera (…) El buen fotógrafo es el que miente bien la verdad” (Joan Fontcuberta).

Aunque en ambas se da el juego de la luz sobre las emulsiones y una es cronológicamente anterior a la otra, a nadie se le ocurre deducir que la evolución de la fotografía es la fotografía cinematográfica. De la misma manera, la intención de este post es desterrar la idea de que la fotografía digital es la evolución de la foto analógica. La excusa para hacerlo me la da la retrospectiva, en la Sala Canal de Isabel II, del artista Joan Fontcuberta (Barcelona, 1955) denominada Imago, ergo sum, que tiene dos “sputniks” sorprendentes y divertidos infiltrados en otros dos museos de la capital, el de Ciencias Naturales y el Antropológico.

Negativo y Píxel son el soporte de dos realidades (o dos ficciones) distintas. El mundo de la imagen digital, con sus manipulaciones y distorsiones, ha sido denominado por algunos -entre ellos Fontcuberta- Postfotografía. Sorprendente, divertido y lleno de análisis es su trabajo, cuyo inicio a él le gusta datar en Herbarium (1982), aunque haya obra anterior. Su producción destila la misma aparente ligereza con la que se toma los muchos reconocimientos y galardones, nacionales e internacionales, que ha recibido desde entonces.

Captura de pantalla (222)

Lo que ilustra el texto son capturas de imagen de su web , del citado Herbarium, Fauna secreta y su más mediático fotolibro, Sputnik, del que procede el autorretrato que encabeza. En ese autorretrato queda claro que él no es un marciano sino el astronauta que sobrevuela la realidad con una misión: poner artefactos tramposos (sus fotos) en confrontación con las imágenes que se nos hacen pasar por reales (léase publicidad, propaganda política…) para descubrir sus mentiras y las marcianadas que tomamos por normalidad.

Captura de pantalla (221)

Las imágenes de Fontcuberta son fascinantes, pero su obra escrita no va a la zaga, por algo es Premio Nacional de Ensayo 2011 por La cámara de Pandora. La parte teórica puede aplicarse también a las imágenes en movimiento, incluido el Manifiesto postfotográfico que publicó en La Vanguardia en 2011. Muy interesante y transgresora alguna de las prescripciones que da en su decálogo, como que la misión del artista ya no es producir obra sino prescribir sentidos, o la importancia de lo lúdico. Pero muy fan de la que aboga por la ecología visual y la necesidad de producir menos y reciclar más. En ella se ven los orígenes publicitarios de Fontcuberta, que debió hacer muchas maquetas de las que circulan como presentaciones de las campañas audiovisuales.

La realidad es una amalgama de imágenes más o menos ficticias. En fotografía, lo analógico ha devenido hoy campo de experimentación y técnica -muy minoritaria- para la fotografía artística, pero en el cine es motivo para celebrar que sigan conviviendo celuloide y alta definición más o menos amigablemente, e incluso en la filmografíade un mismo director. Muchos de los que concilian son amigos de la casa, donde también tienen cabida los directores de fotografía y los de postfotografía.