AGOSTO AUDIOMENSUAL ES GISELLE DE IPANEMA

Mira qué foto  (esta y la siguiente, capturas de pantalla de la retransmisión de RTVE.es). Se trata de uno de los momentos audiovisuales del verano. Es también el minuto estelar de la gala de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro.

Captura de pantalla (234)

Te dicen que es Ipanema y la chica paseando por la playa, pero en realidad es el paseo de la supermodelo Giselle Bundchen en traje de noche, secundariamente acompañada al piano por Daniel Jobim, nieto de uno de los compositores de la canción que más popularizó el ritmo brasileño Bossa Nova. El primer pensamiento ante semejante imagen es que el equipo creativo de la gala está formado por, al menos, un memo ignorante. El director del evento fue Fernando Meirelles, realizador de Ciudad de Dios, 2002.

¿La chica de Ipanema lujosamente vestida? Pero si Garota es una canción compuesta en 1962 por Vinicius de Moraes y Antonio Carlos Jobim que personaliza en una muchacha en la playa el sentimiento de que todo fluye, nada permanece, todo es efímero, como esa belleza en su apogeo.  De ahí la melancolía de esa Bossa Nova ¿no? Por cierto, la Bossa es un ritmo brasileño creado en los años 50 como una mezcla de samba y jazz del que deberías saber más.

No. Esa es solo una más de las miles de visiones, quizá la más cercana a lo que concibieron sus autores, pero el mecanismo llamado La Garota de Ipanema cobró vida propia hace muchos años (igualito igualito que el Frankenstein de Mary Shelley) y sus personajes pasaron de la íntima melancolía al juego de los medios y las masas. Que es lo que sucede cuando una obra pasa del autor al mundo, que su intención se diluye hasta perderse en el ritmo de lo masivo de la fama y de la pasta. Welcome to the Show (Business).

Captura de pantalla (235)

A continuación, un resumen del culebrón que es La chica de Ipanema: Unos cantautores se ponen en plan rijosillo en la playa al ver pasar a una quinceañera neumática, pero como son autores, en vez de ponerse a soltar esas obscenidades que no empeñamos en llamar piropos, escriben la letra y la música de una canción que empieza a rodar sola. Uno de los autores pide matrimonio a la chica, que lo rechaza para casarse con un rico empresario y ella misma, alcanzada la mayoría de edad, emprende la venta de su cuerpo a traves de reportajes en bikini, funda una línea de bañadores llamada… Adivina… Y no se cuántas cosas más. El chiringuito de la playa pasa a llamarse también La chica de Ipanema, los herederos de los cantaurores se pelean y todo parece adquirir el aspecto de una merienda de negros, sea lo que sea que el autor del dicho quisiera evocarnos con esa imagen.

Los datos tras la gala: 40.000 reproducciones de la canción al día en Spotify, en contraposición a las 3.000 veces/día en que se reproducía antes del evento. Si para ti la canción era calor y era arena y era lo bello y lo pasajero, te jodes. La chica de Ipanema es Giselle Bundchen y esto es el circo. Estamos en septiembre, bienvenido sea el circo , digo el curso 2016-2017.